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CODIGO DE CONVIVENCIA por Emanuel Zanuzzi

Preguntas sobre una frase

Seguimos apostando a las charlas cotidianas porque pueden ser el punto de partida para el nacimiento de distintos interrogantes. En este caso surge uno en particular. ¿A qué nos referimos cuando decimos que hoy en día no hay más códigos? En las distintas esferas de la vida cotidiana ocurren hechos que precipitan frases como: no hay más códigos. El roce que las relaciones diarias producen, sería la fuente de esta expresión. Muchas veces parece apuntar a la falta de comunicación entre las personas. Otras veces se circunscribe a la pérdida de algunos valores que antes existían. El respeto, la empatía, la paciencia, constituyen elementos importantes en las relaciones entre nosotros. Componen reglas de convivencia necesarias para la vida en sociedad y según la percepción de algunos, parecen haberse perdido un poco. Con esta falta de códigos, ¿queremos decir que faltan estos componentes en las relaciones que establecemos día a día?

Si analizamos más detenidamente el concepto de código, nos encontramos con una definición: conjunto de reglas y normas sobre cualquier materia. Si lo aplicáramos a nuestras relaciones podemos ver que ellas se establecen a partir de acuerdos, explícitos o implícitos, y que con el tiempo van formando reglas. Estas, van a determinar modos de hacer las cosas. Acaso, ¿nos enfrentamos a nuevas maneras de hacer las cosas en nuestras rutinas? Las relaciones actuales, ¿se componen de nuevos elementos? Como si los códigos que anteriormente moldeaban nuestras conductas cayeran en desuso. Reitero, ¿a qué nos referimos cuando decimos que no hay más códigos? ¿O hay una especie de cortocircuito entre los mensajes que emitimos y las respuestas que recibimos de los demás? En este caso hablamos de una falta de comprensión mutua.

Se abre la puerta para una segunda definición de código. Ingresamos y nos encontramos con ella: sistemas de signos y de reglas para comunicarse. Bueno, similar a la anterior. Por eso me parece importante preguntarnos que hay detrás de esta falta de códigos que suponemos existente. ¿Pérdida de valores, de significados?, ¿pérdida de modos de expresión o existen nuevas maneras de comunicación? O en definitiva ¿nos referimos a que antes las cosas eran mejores porque ahora cada uno hace la suya? Digo esto porque en ocasiones, escuchamos a una persona enojada, ante la falsa promesa de otra, decir que antes esto no pasaba. Antes una persona prometía algo y lo cumplía. O decimos que se ha perdido un poco de respeto, sobre la manera agradable de dirigirnos a los otros. ¿Son algunos elementos de nuestras relaciones que se han perdido? Por ejemplo, el compromiso que uno asume con las cosas y las personas.

No creo que haya una sola respuesta antes todas estas preguntas. Posiblemente sea un poco de todo o mucho de un poco. Pero comparto quienes dicen que para entender es necesario nombrar. Poner palabras para recortar una realidad. Darle vida a una situación en particular, buscando algunas respuestas que permitan ver con mayor claridad lo que ocurre. La falta de códigos o lo que creemos que falta en nuestra cotidianeidad nos remite a estas preguntas. Por qué, cómo, desde cuando, son valiosos elementos que empujan a la búsqueda de algún argumento que responda a nuestras preguntas.

También creo que este tipo de frases son formas de expresiones, compartidas por una comunidad o si tenemos una mirada más amplia, de un país. Y vienen a expresar sentimientos, sensaciones, percepciones que buscan salir a la luz. Por ello es que merecen una pausa para pensarlas y desglosar así sus significados. Seguramente encontraremos otras que ameriten este tipo de análisis. Los invitamos a que propongan frases que resuenan con frecuencia entre las personas que conforman nuestro día a día.

 

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